Mi confrontación con la Docencia
Me piden describir un día de trabajo frente al grupo. Y lo que puedo decir es que siempre hago lo mismo. Preparo mis clases de una semana antes, llego al aula sonriendo y saludo a mis alumnos, platico unos cuantos minutos de cómo les fue si tuvieron mucha tarea etc. Posteriormente escribo mi tema, el resultado de aprendizaje y la fecha. Realizo una lluvia de ideas del tema anterior para poder así enlazarlo con el que se va a desarrollar. Doy el tema correspondiente solicitando la participación de mis alumnos, realizan ejercicios sobre el tema, y por ultimo realizo mi cierre realizando un ejercicio, examen o lluvia de ideas todo depende del tema visto para que así me dé cuenta que tanto se comprendió el tema y disipar dudas.
Mi profesión es Ing. electricista y como ya lo externe a mí me gusta un ambiente dinámico donde haya gente con quien convivir y no estar encerrado en un solo lugar, es por eso que cuando tuve la oportunidad de impartir clases en el conalep no lo dude aunque tenía pavor. Eso no me detuvo por qué esa sensación me gusto. Con el paso del tiempo ya no sentía cosquillas en el estomago al estar frente al grupo, fue ahí cuando yo pensé que el ser docente es lo que a mí me gustaba.
Me gusta ser docente a nivel media superior, porque es una etapa en la cual el joven se va formando, decide que es lo que va a seguir estudiando claro que en Conalep ya llevan su carrera, pero me gusta ser parte de ese proceso, me gusta convivir con mis alumnos, platicamos de muchas cosas, tanto académicamente como personalmente. Yo reconozco que me involucro luego tanto con los problemas de mis alumnos que no resuelvo los míos cuando ya quiero resolver los de ellos, algunas veces si logro resolverlos pero unos o muchos tantos no puedo y eso luego me hace sentir mal conmigo y con ellos.
En fin es una lista tan inmensa de todas las satisfacciones que yo he tenido como docente desde el momento en que he sido premiado por obtener una evaluación estudiantil satisfactoria, cuando mis alumnos hablan de mi, con sus papás y luego tengo el gusto de conocerlos por cualquier situación y me lo comentan. Cuando el propio alumno te da las gracias por haberlo ayudado en algún problema personal o académico. O cuando el grupo te pide que les vuelvas a dar clases el próximo semestre. Todos estos sentimientos no los cambiaría por nada.
jueves, 13 de mayo de 2010
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